Vivimos en un país donde el Ejército interviene militarmente una prisión y el Gobierno de inmediato se dedica a denunciar a periodistas, a activistas de ONG o a políticos de la oposición. Es un extravío insólito. Un absurdo doloroso. Mientras pudieron, intentaron evitar reconocer claramente lo que estaba ocurriendo. Se empeñaron en minimizar el conflicto. La primera reacción del poder ante la crisis de Rodeo fue actuar como si Rodeo no existiera. El Gobierno cree que la realidad sólo es un simulacro. Link


