Pensar en una Venezuela sin Hugo Chávez era un imposible hasta el jueves pasado. Después de haber apoyado el paro petrolero y un golpe de Estado durante los primeros años de la revolución bolivariana, la oposición se había resignado a buscar la improbable salida del comandante por la vía electoral, a pesar de sus dudas sobre la transparencia de las elecciones en un Estado cada vez más controlado por el oficialismo. En la comunidad internacional también se pensaba que habría Chávez para rato y si acaso cabía la hipótesis de que la campaña presidencial del año entrante sería la más difícil de todas las batallas políticas que ha ganado el mandatario en sus 12 años en el poder. Link


